Hace mucho tiempo, en esos años en los que todo se estaba reinicializando, recuerdo un hecho anecdótico que no puedo olvidar. La guardia civil provocó la suspensión de las Jornadas de Teatro en Granda por una denuncia de la Sgae. En esos tiempos todavía no se habían puesto de moda las descargas en internet y yo ya no hacía mis pinitos como actor amateur en ese mismo escenario. Al conocer el hecho senti que toda la vida cultural que había experimentado, a partir de ese momento estaba empezando a corromperse. Siempre había creído que los hechos teatrales, y culturales, estaban organizados por el sistema en dos ámbitos: universo amateur y universo profesional. Y en cada uno de esos dos mundos, creados por el propio sistema, se aplicaban unas reglas de convivencia distintas. Pero no, estaba totalmente equivocado.
No entendía como, una sociedad de gestión de derechos de autor, podía exigir el pago de esos derechos a una asociación vecinal, que gestionaba una vieja escuela rehabilitada con un pequeño escenario, que organizaba las jornadas de teatro pagando a los grupos de teatro unas 25000 ptas como ayuda para gastos de desplazamiento, y que intentaban sufragar con una rifa de productos variados que se pueden imaginar...
Y yo sentía que era actor, y que a mi alrededor había un montón de personas que ejercían sus respectivos oficios escénicos de forma altruista y desinteresada con la única idea de hacerlo bien por satisfacción personal y para agradar al público. Por qué los autores desde su ignorancia de la realidad, que aportaban su texto como uno más del equipo, bajo estas circunstancias, querían ejercer su derecho lucrativo?
Es cierto que todos nos hemos "corrompido".
En otra ocasión, cuando era actor y más cosas en una compañía profesional, participé bajo contrato en una actuación dentro del hospital maternoinfantil de Oviedo. Era un payaso, y jamás lo pasé peor con las risas de los niños. Estábamos allí porque nos pagarían. Faltaban minutos para el inicio de la función en un hall circular con varias puertas. Había algún niñ@ sentado alrededor del espacio escenico, de pronto se abrieron varias puertas. Entraron más niñ@s, en sillas de ruedas, en camillas... algunos con sus cabezas rapadas... actuamos para ellos, aún pasándolo mal fui feliz con ellos durante muchos momentos... pero, ¿cómo podía costar dinero eso que habíamos hecho?
Los artistas tenemos un oficio, y los autores tienen un oficio, pero los hechos escénicos, siempre tienen lugar por el esfuerzo de un equipo. No puedo aceptar que, cuando todo el equipo ejerce su oficio desinteresadamente, los autores no puedan hacerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario